GIRASOL GIGANTE
Como anunciábamos días atrás, Aurelio, humilde anciano que a falta de uno lleva dos huertos, en fincas de distintos dueños, ha obtenido un majestuoso ejemplar de girasol. Aquí lo tenemos en la foto junto al gigante de más de 4 metros que ya por fin echó la flor. A la derecha vemos otros ejemplares más pequeños que quizás hubieran alcanzado la misma altura. La historia de estos otros girasoles es distinta, pues aunque procedieran del mismo paquete de pipas ecológicas y fueran sembradas por las mismas fechas, fueron sembrados en otro campo en macetitas. Allí crecieron poco y dándole pena al dueño verlas tan pequeñas a pesar de tener más de dos meses, decidió traérselas a Aurelio para que tuvieran una vida mejor en el suelo en vez de en macetas. Allí enseguida despabilaron pero no tuvieron tiempo de crecer tanto como la gigante. Ahora bien, no son menos sorprendentes pues las hay que han echado más de una cabeza, cosa rara también. En la foto de la derecha vemos una de éstas en las que apreciamos flores abiertas entre otras aún por abrir.
Ahí reluces planta mía.eres carne sin hueso,
dedos sin uñas, ojos sin pestañas,
cuello sin hombros,
que vives aquí en mi cercanía.
Sólo me pides agua
a cambio de regalarme tu silueta entretejida,
estrenada cada mañana.
En el hueco de tus hojas desfondadas,
amontonas presurosa mis miradas
y te estremeces por la tarde calurosa,
orgullosa de tenerme enamorado por tus grandes hojas,
por tu porte, tan hermosa, tan majestuosa.
Besas, sin tener labios carnosos,
hablas, sin tener boca entreabierta,
tocas sin tener dedos ni brazos,
solo pétalos y hojas,
como velas, como llamas.
Y pasas tu ingravidez silenciosa,
tu esbeltez de tierra electrizada,
firmando en el aire un sol
que al pasar mi mirada sobre ti cada mañana


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