Este curso introductorio y a la vez actividad-estancia, está propuesto y elegido para ser impartido en el Valle del Genal por ser un entorno natural único y privilegiado en su conjunto.
El pueblo de Genalguacil limítrofe y encajado con Sierra Bermeja, a la vez que rodeado por la serie de pueblos que alberga el valle, servirá de marco singular para nuestras estancias rurales y sosiego pueblerino.
Alpandeire, Benalauría, Faraján, Pujerra, Jubrique, Benarrabá y Algatocín, junto con Genalguacil, forman el grueso de localizaciones donde desenvolveremos nuestras actividades tanto a nivel físico, conociendo el territorio, como entrando en contacto con sus gentes.
Ésta y otras actividades naturalistas y pedagógicas diversas en su conjunto y coherencia, están destinadas a personas inquietas y sensibles que valoren la autoformación por sí mismas, en el sentido de búsqueda y expansión personal; A su vez, desde el punto de vista de tendencia social y rutinaria dominante, estas actividades pretenden de alguna manera facilitarte el desconectar, cambiar de registro e inercia; inercia que de manera inequívoca evita a tantas personas poder pararse, frenar en suma. La idea de desconectar es cada vez más ansiada por quienes viven en urbes y ciudades de perfil competitivo y demás signos de esta ya consolidada sociedad ultramaterialista. Hoy día se hace difícil o imposible cambiar, debido a la inercia imperante e imparable…por ello lo único que humildemente podemos proponer y seguramente en algún grado conseguir, sería aliarnos y usando todo lo que nos aporta el entorno natural, potenciar estos valores compensatorios. De tal manera ese“desconectar” podrá ocurrir gradualmente si de forma consciente y serena permitimos individualmente o en grupo introducirnos en otro ritmo y espacio personal ayudados por el entorno y usos naturales que de todo ello sepamos servirnos. En ese mencionado entorno único, cada uno en sí, resonando con la generosa y a la vez tan humilde Naturaleza, podrá reubicarse encontrando su ritmo personal e intransferible; cada cual podría encontrar lo que es y lo que busca. Al unísono, cada uno tendrá la posibilidad de aprender, a la vez que enseñar, en el dar y recibir constante.
Éste, igual que otros que proponemos, es un curso-estancia breve, pero intenso lleno de contenido-sabiduría. De forma impalpable, a la vez que avancemos sobre tales o cuales quehaceres y prácticas, el envolvimiento e influencia de lo natural, rítmico y armónico, conseguirá o nos ayudará a parar y desconectar, en el sentido de truncar lo cotidiano-rutinario, ayudándole a lanzarse en sus verdaderas e íntimas búsquedas. Dándole un tiempo para reordenar todas las piezas del puzle disgregado, atomizado separativamente por rollos de prestigios, roles sociales, supervivencia y demás, desde la realidad social imperante, de la que, tristemente, en cualquier grado y escalafón formamos parte.
Es hora de pararse y sentarse sobre uno mismo; a veces en soledad, aislado o en grupo, a conveniencia y especial y único sentir de cada cual. Tantas veces el mejor compañero buscado y los mayores logros internos conseguidos se hallan en la simplicidad y austeridad de medios; siempre henchidos con el básico afán y elevada voluntad de aprender de lo Natural. Ella, la Naturaleza, tanto nos reconforta, nada nos exige e inexplicable y tristemente hace tanto de lo que nos alejamos.
Volviendo a ella y con su mínima y excelsa influencia sumada a nuestra necesidad y convicción de corazón, y bajo alguna dirección-sugerencia comprobaremos de forma grata y humilde lo sabiamente que se manifiesta ante nosotros.